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¿Qué es un libro impreso antiguo? |
La historia del libro se remonta aproximadamente a 5 mil años de
antigüedad. Es la aparición de la escritura, producto de sociedades
con cierto grado de complejidad, lo que hizo manifiesta la necesidad
de mantenerla en materiales que se utilizaron para trasmitir
información, asignando a algunos de ellos un valor particular como
documentos político-administrativos, económicos o religiosos. Las
tabletas de arcilla, el papiro, las tablillas enceradas, el pergamino
y el papel han sido algunos de los principales objetos en donde se
han fijado textos de diversa índole que en un sentido amplio se
pueden considerar como libros.
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Estructura de un libro impreso antiguo |
La
base material del libro antiguo era el pliego de papel con el cual,
mediante dobleces determinados, se confeccionaban los cuadernillos del formato que se buscaba lograr. El pliego de papel usado para
impresión era denominado “papel de marca” y
tenía diferentes presentaciones4. Con un doblez del pliego se obtenía el formato “folio”
(2 h. / 4 págs.); con dos dobleces, el formato “cuarto”
(4 h. / 8 págs.); doblado tres veces, el formato “octavo”
(8 h. / 16 págs.); con 4 dobleces parciales, el formato “dozavo”
(12 h. / 24 págs.); con cuatro veces, el “dieciseisavo”
(16 h. / 32 págs.) y así sucesivamente. Debe aclararse que los
formatos de los libros antiguos no poseen medidas exactas, ya que
debemos de tomar en cuenta que las dimensiones del pliego variaban
para cada molino.
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Elementos históricos en los libros antiguos |
A partir del momento en que los libros salían de la imprenta e
ingresaban en las redes de circulación adoptaban añadidos que los
poseedores temporales y los diversos propietarios agregaban. Estos,
abarcaban desde las encuadernaciones de
diverso tipo y costo que incluían las guardas,
algunas veces con papel reutilizado de cierto interés histórico;
los sellos de diferente género, de
tinta o de placa sólo por mencionar algunos; los ex–libris que eran cédulas o etiquetas que consignaban datos de propiedad
personal o institucional y que se pegaban en las guardas fijas de los
libros; los supra-libris o superlibris que eran generalmente motivos gofrados (grabados en la piel) que se
marcaban en las cubiertas de los libros, señalando también
propiedad; los ex-dono, cédulas o
etiquetas que se pegaban en cada uno de los libros de un conjunto y
que contenían un texto en el que se expresaba la donación
realizada.
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